La FAO propugna una agricultura inteligente en función del clima

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Los retos para la agricultura y para la alimentación de la creciente población mundial pasan por una serie de cambios estructurales que la FAO -http://www.fao.org/3/a-i6644s.pdf- definió en 2017 y que entroncan con los valores y el compromiso de Tradecorp.

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Uno de ellos es enfatizar en una agricultura inteligente en función del clima, así como una agricultura de conservación que tenga en cuenta el conocimiento tradicional. Es lo que hace Tradecorp cuando incorpora el uso de las algas como materia  recolectadas  de Irlanda de manera tradicional.

En 2050 seremos 10.000 millones de habitantes, varios millones de los cuales incrementarán su nivel de vida y por tanto su nivel de alimentación. Se prevé que este aumento de población y de los niveles de renta en países como China o la India conlleve una reducción del consumo de cereales y un aumento del consumo de carne, frutas, hortalizas y alimentos procesados. Esto implica un aumento de los recursos necesarios para la generación de alimentos.

El escenario que plantea la FAO en su informe también pone una nota sobre las pérdidas y el desperdicio de alimentos y que representa una elevada proporción de la producción agrícola. Si se redujera el desperdicio, produccion podría ser menor.

De ahí que el gran reto sea producir mejor, con menos. Con menos agua, con menos tierra, con menos insumos, con menos gasto energético. En definitiva,ser más eficientes y aprovechar mejor los recursos.

Para alcanzar este reto, las instituciones académicas, los estados y las empresas implicadas en el proceso de producción de alimentos estamos inmersos en el desarrollo de innovaciones que mejoren la producción, por ejemplo, desarrollando productos que ayuden a obtener cultivos con un incremento de los valores nutricionales. Gracias a estos alimentos más nutritivos mejoramos la salud del consumidor final.

En este reto, los bioestimulantes pueden jugar un papel determinante ya que ayudan a las plantas a aumentar el contenido en sustancias que ya contienen de modo innato. Es decir, favorecen, por ejemplo, el incremento de antioxidantes naturales que se encuentran en diversos frutos como berries.