Gestión del estrés en los meses de verano

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Durante el verano nuestros cultivos permanecen en el campo, expuestos a condiciones extremas de estrés abiótico. Altas temperaturas, sequía, salinidad, alta radiación lumínica, compactación de suelos, contaminación atmosférica, ozono troposférico… que aumentan la concentración de radicales libres y, por tanto, los daños derivados de su toxicidad<

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El impacto negativo que el estrés abiótico ejerce sobre los cultivos en verano se agrava como consecuencia del cambio climático, el cual se posiciona como uno de los principales causantes de los procesos climatológicos extremos y uno de los mayores retos de la agricultura moderna.

El intenso estrés vegetal en este periodo es inevitable, y es muy complicado hacer una correcta gestión agronómica del cultivo si dentro de los parámetros analíticos y de toma de decisiones no se tiene en cuenta la gestión del estrés.

¿Rendir o defenderse?

Cuando las condiciones ambientales son desfavorables, el cultivo se prepara para recibir el impacto del estrés mediante la activación de sus propios mecanismos de autoprotección, generando antioxidantes enzimáticos  (Gluatión peroxidasa, Glutatión transferasa, Glutatión reductasa, SOD, Ascorbato peroxidasa y Guaicol peroxidasa) y no enzimáticos (Manitol, Vitamina E, Prolina, Polifenoles, Ascorbato, Glutatión, Carotenoides, Flavonoides).

Pero… ¿a qué precio? A cambio de un castigo o coste energético que repercutirá en el rendimiento productivo y en la calidad de la cosecha.

Es en este momento en el que como agricultores o técnicos debemos ayudar al cultivo gestionando correctamente los recursos a nuestro alcance: agua y suelo, y mediante la aplicación de bioestimulantes ricos en antioxidantes no enzimáticos.

Hola Tradecorp. Adiós Estrés.