La innovación en variedades, portainjertos y sistemas de formación son las bases de una producción eficiente y sostenible de pistacho y almendra

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El director técnico de Agromillora en modelos productivos, Ignasi Iglesias, considera que España tiene capacidad tecnológica y recursos en suelos y agua para incrementar la superficie de cultivo y hacer frente a la creciente demanda de estos frutos secos

 

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La mejora genética, o lo que es lo mismo, la innovación en variedades y patrones, unido al desarrollo de modelos productivos más eficientes, que pasan por la intensificación de las plantaciones y el riego, son las claves para incrementar la producción de almendra y pistacho de una manera eficiente y sostenible.

Estas son algunas de las bases para una producción eficiente y que posibilitará hacer frente a la creciente demanda mundial de almendra y pistacho que se está produciendo.

Las causas de este incremento de la demanda deben buscarse en el reclamo de alimentos funcionales, así como por las importantes campañas de promoción para su consumo.

Estas son las conclusiones que ha hecho llegar Ignasi Iglesias a más de 300 productores de frutos secos, viveristas, empresas de fitosanitarios y maquinaria y técnicos, reunidos el pasado día 30 de Enero en las “II Jornadas sobre Pistacho y Almendro”, organizadas por la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Universidad de Zaragoza) y el Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón y patrocinadas por Tradecorp.

Para este investigador, la mejora genética ha aportado una importante innovación que ha permitido crear variedades de floración tardía. Este hecho sortea las heladas que pueden acabar con la cosecha, cuando el almendro florece demasiado pronto, como es el caso de las variedades tradicionales ‘Marcona’ o ‘Llargueta’.

“Esta mejora genética, que permite disponer de variedades que florecen un mes más tarde o más, evita los efectos de las heladas y la pérdida de las cosechas. Además, la mayoría de ellas son autofértiles, con el consiguiente beneficio sobre la regularidad de las producciones al no depender de la presencia de insectos polinizadores”.

Estas variedades proceden principalmente del IRTA (Cataluña), CITA (Aragón) y CEBAS-CSIC (Murcia) y son de amplia difusión como ‘Vairo’, ‘Marinada’, ‘Soleta’, ‘Guara’, ‘Penta’ o ‘Makako’, entre otras.

 

Cultivo más eficiente:

El progreso experimentado en nuevas variedades y patrones, en los sistemas de formación y la incorporación del riego, con la cultura de un frutal hace, a ojos de este experto, que el cultivo sea más eficiente, sostenible y rentable.   

 En este contexto, según Iglesias, los productores deberán ser cada vez más especializados y contar con un asesoramiento de primer nivel, ya que cuanto más intensivo es el cultivo, mayor inversión requiere y mayor tecnificación para alcanzar los objetivos previstos.  “Hemos de quitarnos la idea de un agricultor con boina… estamos en la era de la Agricultura 4.0, una fruticultura de precisión, con la vista puesta siempre en la eficiencia y sostenibilidad como meta, en la reducción continua de insumos y agua y en la reducción de tratamientos, es decir hacer más con menos. Y por supuesto al hablar de sostenibilidad nos referimos a la sostenibilidad ambiental por el uso eficiente de los recursos y a la sostenibilidad de las rentas de los productores. Sin ambas, no hay futuro”.  

 

Producción de almendro y pistacho:

En el caso del almendro la producción y el mercado está operado en gran parte por fondos de inversión o corporaciones y los productores responden en una parte a un perfil de gran productor que busca recuperar la inversión en poco tiempo y evitar riesgos como la dependencia de mano de obra para la recolección.

En el pistacho, que recibe el nombre de “oro verde” en Estados Unidos, la demanda también se ha incrementado de manera exponencial y la producción de España es insignificante. Dado que disponemos de grandes extensiones aptas para este cultivo en España, el potencial para su desarrollo es enorme, más ante una oferta estable o a la baja de Irán y con unos costes de producción inferiores a los de Estados Unidos y una calidad equiparable. En este caso la asignatura pendiente, además de encontrar las mejores variedades, es reducir el período de recuperación de la inversión que actualmente se sitúa entre los 10 y los 12 años, frente a los 5-7 años del almendro.   

Patrones:

Para los patrones, la mejora genética ha proporcionado selecciones con mejor adaptación a condiciones concretas como la replantación o suelos calcáreos, asfixiantes, así como una reducción del vigor, como es el caso de Rootpac®20 o Rootpac®R  obtenidos y comercializados por Agromillora, o del Garnem prodecente del CITA (Aragón). 

Estos patrones, en particular el Rootpac-20, son la base para el desarrollo del sistema en super alta densidad o SHD, utilizado ya en olivo desde hace más de 25 años. 

Producción de alta densidad:

El aumento de densidad permite una rápida entrada en producción y la mecanización casi total de las operaciones de poda y de recolección con las mismas máquinas cabalgantes que se utilizan para el olivo.

Es decir, se trata de un sistema muy poco dependiente de la mano de obra y la que requiere es más especializada, con respecto sistemas intensivos como el paraguas invertido o los mantos y buggies. Con el desarrollo de este sistema de alta densidad, el almendro se asemeja ya a los sistemas de producción utilizados en frutales con árboles de menor tamaño, pero más eficientes en el uso de recursos como son la mano de obra, el agua o los tratamientos fitosanitarios.

Estos cambios en los sistemas de producción unido a las nuevas variedades y portainjertos y con los sistemas de formación y el riego “se ha incrementado la producción hasta los 2.500 kg de almendra grano por hectárea, muy lejos de la media española de 250 kg/ha. En los últimos años con precios de almendra entre 5 y 5,80 €/kg y un coste de producción y procesado de alrededor de 2€/kg, el almendro resulta un cultivo de máximo interés, más cuando los frutales como el melocotonero se encuentran en una crisis de precios recurrente desde el año 2014 con el veto ruso”.